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Una llamada telefónica al dueño del medio. A veces más de una. Una charla en un café para saber, sutilmente, “ché, qué le pasa a este tipo que nos pega”. La discrecionalidad en el manejo de la pauta oficial, según el medio sea amigo, medio amigo, medio crítico o crítico del todo. La concentración monopólica de la distribución de esa pauta oficial (¿la del Concejo Deliberante también?).
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